Atracción a la luz

Las polillas frecuentemente parecen dar vueltas en círculo sobre las luces artificiales, aunque la razón de este comportamiento todavía es desconocida. Una hipótesis explica que este comportamiento es debido a que las polillas utilizan una técnica de navegación celeste llamada orientación transversal. Manteniendo una relación angular constante hacia un objeto celeste brillante, como la luna, pueden volar en línea recta. Los objetos celestes están tan alejados que, incluso luego de viajar grandes distancias, el cambio de ángulo entre la polilla y la fuente de luz es insignificante. Además, la luna siempre estará en la parte superior del campo visual o del horizonte. Cuando una polilla se encuentra con una luz artificial mucho más cercana y la utiliza para su navegación, el ángulo cambia significativamente luego de una corta distancia, además de estar a menudo bajo el horizonte. La polilla instintivamente intenta corregir al girar en torno a la luz, causando que la polilla tenga una caída en picada y dando como resultado un vuelo en espiral para estar cada vez más cerca de la fuente de luz.
Se ha sugerido que la razón de las vueltas en círculos de las polillas puede estar relacionada a una distorsión visual llamada Bandas de Mach. La teoría dice que en búsqueda de refugio y seguridad, las polillas vuelan en áreas oscuras del cielo y son inclinadas a dar vueltas en círculo en la región de las bandas de Mach. La teoría de la navegación celeste podría causar que las polillas den vueltas a las luces, pero no que vayan directamente hacia ellas, como muchas lo hacen. Mach supone que las polillas, que son criaturas nocturnas, deben encontrar un lugar para esconderse de predadores cuando sea de día, pero no pueden hacerlo en la oscuridad. Cuando es de día sus instintos son de volar hacia la luz (presumiblemente hacia arriba) y luego hacia abajo nuevamente, con alguna probabilidad de llegar a una superficie que se adecúe a sus camuflajes.
pollilas
Una teoría ha intentado explicar la atracción de las polillas macho hacia las velas está basada específicamente en la olfacción. Hay evidencia que la olfacción en ciertos casos podría ser mediada por la detección de los espectros infra-rojos de las sustancias. Los puntiagudos espectros infra-rojos de la llama de una vela contienen un número de líneas de emisión que coinciden con las frecuencias de vibración de las feromonas de las polillas macho. Por lo tanto las polillas macho son fuertemente atraídas a la llama. Otras fuentes con patrones puntiagudos son las lámparas, pero son menos atrayentes.