Existen sólo dos especies de polillas de la ropa que se encuentran usualmente, la Tinea Pellionella, y la Tioneola Bisselliella. Las orugas se alimentan de tejidos de lana y de fibras de animales, incluyendo pelo, piel y plumas, y ocasionalmente se acumulan para dañar alfombras, ropa, etc. Hay otras especies que son menos frecuentes, teniendo su origen en las costas, ya que muy ocasionalmente son importadas al país, lo que puede causar daño similar. Una de estas especies es la Trichophaga Tapetzella que al comienzo se encontraban en muchos lados pero ahora raramente se las ve. También existen especies muy relacionadas que se encuentran en yermo y no causan daño a las fibras de lana y ese tipo de cosas.
Estas polillas se encuentran tanto en etapa de oruga como en etapa adulta, aunque la etapa de oruga es la que está relacionada directamente con cualquier tipo de daño. Las polillas de este tipo son generalmente de color marrón grisáceo con dos o tres puntos más oscuros en el ala anterior, y a veces son de apariencia brillante.
Las polillas comunes tienen cabeza rojiza o naranja, con alas doradas o amarillas. Las polillas adulto se sientan con sus alas sobre sus espaldas y a menudo se las encuentra solas, descansando en paredes o en techos, generalmente en áreas oscuras.
Medidas de control, estrategias de temperatura y humedad
Congelar las lanas o tejidos puede matar las polillas. Las temperaturas heladas de menos de 0°F casi siempre serán letales para los insectos que se vean expuestos por 72 horas. Para incrementar la efectividad del tratamiento con frío, los insectos deberían ser aclimatados primero a temperaturas ambiente. El cambio abrupto de temperatura de cálido a helado es importante para controlar los insectos en lanas. Los insectos a los que se enfrían lentamente desarrollan resistencia al frío. Durante el tratamiento con frío, los tejidos de lana pueden ser guardados en una bolsa plástica para freezer, pero antes intenta remover la mayor cantidad de aire posible antes de congelar.
Sin embargo, las temperaturas que no sean letales para los insectos lentamente pueden mejorar en gran medida el desarrollo del insecto. El tratamiento de almacenamiento en frío solía ser muy practicado para la protección de pieles y otros artículos valiosos que son susceptibles a las polillas y a los escarabajos de alfombra. Los tejidos pueden ser igualmente protegidos al ser guardados en lugares fríos.

Las altas temperaturas también pueden desinfectar tejidos y materiales. Temperaturas de 110° a 120° F generalmente son letales para todos los insectos si se mantiene por 30 minutos o más. Cepillar los tejidos periódicamente afuera y exponerlos a la luz del sol también es muy efectivo.
Las polillas también son muy sensibles a condiciones secas. La humedad relativa óptima es alrededor del 75%. En humedades relativas menores al 20 o 30% las polillas no sobreviven. Mantener los tejidos en lugares secos es esencial para cualquier programa de control contra polillas. Otra manera de lograr proteger los tejidos es utilizando un secador de aire seco.
